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Lomas, La Bombilla, Barrio Sur: estigmas de la inseguridad

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Lomas, La Bombilla, Barrio Sur: estigmas de la inseguridad

En pocas horas y por hechos ocurridos en tres escenarios de la Capital nos sobresaltaron viejos estigmas de la inseguridad en la provincia, que conviven con aggiornados discursos oficialistas sobre políticas y acciones en la materia, a partir de la instalación del ministro Gassenbauer y la nueva cúpula policial.

A hora temprana las radios y sitios digitales confirmaban la muerte del joven Ulises Barrionuevo, baleado el domingo en Lomas de Tafí por un sujeto que ya fue detenido. Como una cruel paradoja del destino, la víctima hubiera cumplido hoy apenas 17 años. Demasiado joven para morir. Pero resulta imparable la espiral de violencia que en cada fin de semana se reporta en los barrios periféricos, con muertos o heridos en peleas o discusiones callejeras, en muchos de los casos regadas con alcohol o estimuladas por el consumo de drogas.

Entre esos suburbios violentos ha vuelto a ocupar las crónicas policiales una barriada tristemente célebre:  “La Bombilla”  donde un enfrentamiento que se produjo entre bandas delictivas dio como resultado el secuestro de armas y municiones por doquier. No hace mucho, en una nota radial, Alberto Lebbos declaró que en gran parte de esos barrios es más fácil a medianoche comprar droga que comprar pan. La naturalización de ese peligroso tráfico en áreas suburbanas resulta otro dato inquietante.

Como también lo es la naturalización de las “picadas”, un divertimento sin freno y sin control. Que esta vez, por milagro, no sumó muertos a la crónica roja, aunque sí heridos graves por el triple choque ocurrido en el alterado barrio Sur que el periodismo ciudadano registró con sentido de oportunidad.

Nadie se inmuta. Nadie parece tampoco sorprendido porque esta vez uno de los protagonistas del ilícito sea precisamente un efectivo policial. El largo catálogo de hechos ligados a la inseguridad  ha sumado estas tres situaciones, que no forman parte de ninguna sensación ciudadana ni maniobra conspirativa. Simplemente ocurren,  mientras la preocupación de quienes mandan parece estar puesta en otro lado.

 

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