Los medios y la nueva lógica represiva
Un ensayo de lo que viene en América Latina. Los Kirchner y un módulo experimental con los dos demonios, según el especialista Manuel Freytas (*)
La experiencia manipuladora-represiva de la corporación mediática argentina con la figura del “violento” (como detonador del rechazo social), es un verdadero módulo experimental que el resto de las corporaciones de la región van utilizar para neutralizar y/o desactivar los conflictos y movilizaciones sociales que ya empiezan a proyectarse en América Latina como emergente del cóctel suba de petróleo-alimentos = inflación.
Hasta la semana pasada un sector mayoritario de la sociedad argentina se mantenía al margen de la guerra de los Kirchner contra los productores agrarios, hasta que, el sábado 14 de junio, el gobierno mandó a la gendarmería a desalojar de la ruta a los piqueteros agricultores de Entre Ríos y detener a su líder más emblemático, Alfredo de Angeli.
Los multimedios trasmitieron en vivo la carga de la gendarmería y la resistencia pasiva de los chacareros, así como la detención violenta de sus dirigentes, y luego retransmitieron durante toda la jornada las imágenes más impactantes de la represión.
Como segundo acto, los medios comenzaron a mostrar en vivo a grupos de pobladores que, con mujeres y niños portando la bandera argentina, se interponían entre los gendarmes y los piqueteros en las rutas.
En medio de la repetición de las escenas de represión, todos los multimedios, sin excepción, culpaban permanentemente de la “violencia represiva” al Gobierno.
Y se produjo la reacción social en cadena: Puebladas, cacerolazos, y multiplicación de los cortes de ruta, se produjeron en ciudades y pueblos de provincia, proyectándose en Buenos Aires y la Capital Federal.
La corporación mediática demonizó por “violento” al Gobierno, y los Kirchrner, que ganaron las elecciones hace ocho meses con una mayoría aplastante, comenzaron a ser rechazados y repudiados a nivel masivo y perdieron el apoyo, incluso, de los sectores que los habían votado.
La represión “mediatizada” contra los chacareros, agregó al conflicto (ya marcado por la “desestabilización económica” y la “ingobernabilidad política”) la presencia de la “ruptura de la paz social” que terminó por aislar al gobierno de los Kirchner del resto de la sociedad.
El uso recurrente de su aparato político rentado de movilización (con D’Elía como símbolo) y los discursos confrontativos de Cristina, fueron utilizados para imprimir en la psicología colectiva al gobierno de los Kirchner como expresión de “violencia política”.
La estructura represiva mediática, que funcionó esta vez contra la propia herramienta de gerenciación política del sistema en la Argentina (el gobierno de los Kirchner), hoy también ya está actuando para reprimir los cortes de ruta y los escraches contra legisladores oficialistas calificando a sus impulsores de “violentos”.
De la misma manera, este ensayo sirve para configurar una psicología masiva funcional a la represión que los consorcios mediáticos van a instalar cuando estallen los conflictos sociales y sindicales previstos para cuando el escenario de la crisis recesiva mundial impacte en América Latina.
De tal manera, que hoy en la Argentina la corporación mediática ya utiliza como módulo experimental la doctrina de los “dos demonios”, que consiste en instalar dos extremos “violentos” enfrentados, con una masa neutra (la sociedad “antiviolencia”) en el medio.
De esta manera, se muestra la acción y se licuan los contenidos de la acción (los argumentos de Kirchner y los del poder agrario rebelado).
Los “violentos” de Kirchner (simbolizados en D’Elia) revisten la misma calidad “desestabilizadora” y ponen en “peligro la paz social”, tanto como los piqueteros rurales que quieren continuar con el paro y cortando rutas.
La manipulación mediática sacó de escena los argumentos de uno y otro lado, y puso a los dos bandos “extremos” (Kirchner y los piqueteros rurales) en el centro del rechazo social.
Se trató, de un experimento donde se verificó hasta qué grados está instalada a nivel masivo (por sobre cualquier otra prioridad) la ideología “antiviolencia” utilizada como herramienta del control político y social por los ejércitos mediáticos que sucedieron a los ejércitos militares en el control político y social de las masas .
La doctrina de los “dos demonios”, recreados como substancia de “violencia social”, le permite al sistema (la embajada norteamericana y los factores del poder económico) generar una nueva alternativa de “gobernabilidad” a los Kirchner utilizando al sector “neutro” (la sociedad ideologizada en la “antiviolencia) como herramienta de legitimación.
En el nuevo proceso político que se está gestando, al desgastado y agotado gobierno de los Kirchner no se lo piensa destituir mediante un golpe de Estado militar sino mediante un golpe institucional que preservará las formas “pacificas” del sistema institucional “democrático”.
Con la teoría y prédica de los “extremos violentos”, la corporación mediática (con el Grupo Clarín a la cabeza) prepara el advenimiento de una “alternativa de gobernabilidad” pacifica aceptada por la mayoría de la sociedad.
Y esa alternativa solo puede salir de los políticos (y partidos) que hoy protagonizan en el Congreso la farsa de la resolución “en paz” del conflicto, al margen de los dos “extremos violentos” del gobierno y del “campo”.
Esa, en síntesis, es la materia prima (de la manipulación mediática) que va a legitimar a corto plazo el golpe institucional para reemplazar a los Kirchner, surgido de un acuerdo parlamentario de partidos con bendición de los medios de comunicación y aceptación masiva por parte de la sociedad.
Pero lo que hoy se utiliza (la manipulación mediática con la “antiviolencia”) para dirimir una guerra por la rentabilidad entre los gerentes del Estado y capitalista y un sector del poder agrario, mañana va a ser utilizado para dividir y enfrentar las protestas de los más afectados por la suba y carencia de alimentos (o sea, los sectores pobres) con las clases medias y altas cuyo nivel y capacidad de consumo les permitirá supervivir al proceso inflacionario.
Y seguramente, en la estrategia de demonización con la “antiviolencia” abrevará un nuevo ciclo de la represión militar y policial, ahora ya legitimada, para controlar las protestas y los estallidos sociales de los hambrientos “violentos”.
En ese sentido, los multimedios argentinos van a ser el módulo experimental que se proyectará como “ejemplo a imitar” por todo el mapa de América Latina.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

