Tucumán fue un faro: las tragamonedas, eje del debate político
Una vez más Tucumán obró como un banco de pruebas de fenómenos sociales, que comienzan aquí como sainete y se reproducen en el país como tragedia: esta vez son las “maquinitas” que envuelven al gobierno K en un nuevo escándalo político. La presión política y social corrió a Casino Club de la provincia.
Kirchner tuvo que salir de la madriguera porque estamos tocando el corazón del negocio del juego de él y de Cristóbal López.” Elisa Carrió hizo esa declaración ayer y se enfrentó con Néstor Kirchner, Carlos Zannini y el mismísimo zar del juego K, Cristóbal López, quienes salieron a retrucar sus acusaciones.
El martes último, la ex diputada amplió la denuncia contra las principales figuras del gobierno nacional por asociación ilícita sobre la base del testimonio de Luis Juez. El ex intendente de Córdoba afirmó que el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini –un hombre que acompaña a Kirchner desde hace 20 años– había intercedido ante él para que atendiera al empresario del juego. “Demostramos cómo López, teniendo como intermediario a Zannini, ofrecía abrirle cuentas en el exterior y ponerle dinero para las campañas a cambio de inaugurar nuevos casinos en la capital de Córdoba”, afirmó ayer Carrió en declaraciones a Radio Continental. Más tarde, el líder del Partido Nuevo corroboró sus dichos en diálogo con distintos medios nacionales.
La jefa de la Coalición Cívica apuesta a que el ex kirchnerista Juez y el ex gobernador de Buenos Aires Felipe Solá presten testimonio ante el juez Julián Ercolini, que atiende la causa por asociación ilícita que presentó Carrió el mes pasado.
Entre el viernes y el lunes, la fundadora del ARI volverá a tribunales para pedir que comparezcan ante Ercolini todos los intendentes y gobernadores que les otorgaron concesiones a las salas de juego del dueño de Casino Club, que intentó también instalarse en Tucumán, pero trás algunos meses de presencia cerró una lujosa sala de juegos que había instalado en la avenida Adolfo de la Vega. En ese retroceso, motivado en el fondo porque no le cerraban los números ( hay mucha miseria en Tucumán como para pretender estrujar millones con las maquinitas) obraron también la presión social y una pertinaz crítica desde la oposición política a la que esa vez debió atender el gobierno de Alperovich, que contaba con una promesa, incumplida luego, del zar del juego, Cristóbal López, de “regalarle” a la provincia un Centro de Convenciones del que aún carece. La única vez que López dialogó en la Casa de Gobierno con Alperovich se impidió la presencia de fotógrafos y camarógrafos, fiel al “estilo Yabrán” de bajo perfil, que cultiva el amigo del poder y zar de las salas dejuego.
Ayer, en una reacción fuera de lo común, Zannini le respondió a la chaqueña desde Brasil. El funcionario que le cuida la firma al matrimonio presidencial, que viajó junto a Cristina Kirchner a Costa de Sauípe, fue terminante: “Esa mujer delinque y miente, ensucia la política”.
El intento del empresario patagónico por penetrar en la provincia de Buenos Aires y el acuerdo al que habían llegado el kirchnerismo y el macrismo en la ciudad para beneficiar a López se volvió un búmeran para el amigo del ex presidente.
Ayer, en otro gesto inédito, Cristóbal López concedió una entrevista a Radio del Plata. Allí, aseguró que había decidido retirarse de la pelea por el juego en territorio bonaerense a causa de las constantes denuncias en su contra. También ayer, fuentes cercanas a Mauricio Macri le anticiparon a Crítica de la Argentina que el jefe de Gobierno va a dar marcha atrás con su proyecto para dar sustento legal a la presencia de López en la ciudad. Así, Macri resignaría alrededor de 120 millones de pesos que pensaba recaudar en 2009 por regalías por el juego, pero recuperaría un poco de oxígeno después del escándalo de los diputruchos que reveló este diario y de la avanzada de Carrió contra el juego. De acuerdo con las fuentes consultadas, en la decisión del alcalde porteño también pesó la carta que difundió ayer el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, el enemigo más pertinaz que tiene el proyecto de Daniel Scioli para crear ocho bingos más y aumentar en un 50% el número de tragamonedas en la provincia.
Las denuncias contra el hombre que en los últimos cinco años sembró de casinos y tragamonedas el país colmaron la paciencia del ex presidente. Esa misma noche, cuando Néstor Kirchner comenzó a despotricar en su contra, Carrió sintió que, por primera vez en mucho tiempo, le había pegado en los talones al santacruceño. Durante el acto de relanzamiento de la Concertación Plural, en La Plata, el jefe del PJ se refirió a ella sin nombrarla: “Esa señora que no se sabe de qué vive pero que siempre tiene un amigo que le presta una casa para veranear”.
Carrió dijo que si la sociedad quiere saber de qué vive ella, debe entrar a internet, donde se detallan sus ingresos mes a mes.
La meca que le ofrecieron a Juez
El ex intendente de Córdoba Luis Juez ratificó que el empresario Cristóbal López le prometió convertir la ciudad en “la meca del juego” y le aseguró que ya tenía “cerrado el negocio con De la Sota”. Juez también dijo que luego de que se negara a ese ofrecimiento “las relaciones con Carlos Zannini se deterioraron al grado de ser inexistentes”.
La Justicia metió la cola
La gestión de Luis “Chiche” Peluso, el interventor que Daniel Scioli designó para controlar el juego, está bajo sospecha. El juez de Garantías de La Plata, Cesar Melazo, presentó hace dos meses un informe ante la fiscalía general de Héctor Vogliolo para que investigue las irregularidades en la adjudicación de 176 licencias de agencias de lotería de la provincia de Buenos Aires. En su pedido de investigación penal, Melazo afirma que recibió la denuncia de que se estaban “arreglando” los permisos para las licencias y que se cobraba una “coima de cien mil pesos” por cada uno. La misma licitación fue cuestionada por el Senado bonaerense, que presentó un pedido de informes para que el Poder Ejecutivo aclare por qué el llamado a licitación se hizo un día antes de que salieran a la venta los pliegos y por qué no se publicó el valor de ese pliego ni la cantidad de permisos por ciudad.
El sermón de Casaretto
El obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, se opuso, una vez más, a la posibilidad de que se amplíe por ley la cantidad de bingos y salas de máquinas tragamonedas en la provincia de Buenos Aires. Casaretto le mandó una carta al presidente de la Cámara de Diputados provincial, el peronista Horacio González, y a los demás titulares de bloque, en la que manifiesta “la preocupación de los obispos”, ante, según dice la misiva, “la información de que se estaría tratando en los próximos días una nueva ley” que autorizaría la habilitación de ocho nuevos bingos/ fuente crítica digital.com y datos propios.

