Dolor por Sandro, una leyenda de la música popular
Tras años de sufrir un enfisema pulmonar crónico, el cuerpo del ídolo no soportó el doble trasplante de corazón y pulmón que se le realizó en Mendoza y murió este lunes a las 20.40
Se vio complicado por una infección que requirió de varias operaciones sucesivas: su cuerpo no resistió. A los 64 años murió una de las figuras centrales de la música popular argentina que supo conquistar con sensualidad y carisma a las mujeres de todo el continente.
Popular, sensual, carismático, romántico, misterioso, se ganó el corazón de las “nenas” de toda América, que lo siguieron desde sus comienzos en la música a comienzos de los sesenta.
Roberto Sánchez, el único hijo de Vicente Sánchez e Irma Nydia Ocampo, nació en la Maternidad Sardá el 19 de agosto de 1945 y se crió en Valentín Alsina.
Editó 52 discos, vendió 8 millones de copias, compuso éxitos eternos como “Dame fuego”, “Rosa, Rosa”, “Quiero llenarme de ti”, “Penumbras”, “Ese es mi amigo el puma”, “Tengo”, “Trigal”, “Una muchacha y una guitarra” entre otros tantos, realizó 16 películas, cantó en el Madison Square Garden, ganó el Grammy Latino a la Trayectoria (2005).
La explosión se dio en los sesenta, cuando adoptó el nombre artístico que lo acompañó hasta el final de sus días, el mismo que sus padres habían querido ponerle pero no los dejaron: Sandro. ”
Su participación en los “Sábados circulares” de Pipo Mancera terminaron de impulsar su popularidad. Junto con otros amigos rockeros, alquilaron el mítico local “La Cueva”, donde hacían sus presentaciones.
Con el tiempo Sandro fue cambiando su estilo adoptando un perfil más popular de baladas románticas y boleros que revolucionó la época. Las mujeres siempre murieron por su desenfreno.
Con el tiempo sus discos comenzaron a venderse por toda América y en los Estados Unidos. A partir de entonces llenar estadios, romper récords, visitas masivas para su cumpleaños y todo tipo de cuestiones sorprendentes fueron parte de su carrera.
Fue en 1998 cuando se descubrió la enfermedad que sufría a causa del cigarrillo y lo alejó de los escenarios de forma temporal. Once años después, esa enfermedad acabó con su vida. No con su mito, que vivirá por siempre.

