¿Extrañas tu teléfono ‘ladrillo’? Quizá es momento de volver a él

Credit Jon Han

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Si todo sale según el plan, en abril del 2019 miles de personas recibirán un paquete con un dispositivo llamado Light Phone 2. El proyecto fue financiado en Indiegogo y muchos clientes de Light Phone habrán esperado todo un año para entonces. Es la segunda versión del dispositivo pero, según los estándares de la actualidad, el celular será primitivo, pues su pantalla no tiene color y no incluye ninguna de las aplicaciones conocidas. Esta falta de funcionalidad se promueve como un beneficio: el Light Phone se anuncia como un celular que te respeta de verdad”. Es una serie de palabras absurda, pero sospecho que muchos de nosotros entendemos a la perfección qué significa.

Si eres una de esas personas, es probable que tu teléfono inteligente también sirva de reloj despertador, lo cual implica que es lo primero que escuchas todos los días, cuando interrumpe tu sueño antes de mostrarte toda la información recolectada durante la noche cuando apagas la alarma. Desde ese momento, exige toda tu atención: en el baño, en la cocina y en la mesa, es un cómplice constante, tan útil e inútil como quieras o le permitas ser.

En el auto, es un navegador, un radio, un distractor persistente y un accesorio listo para provocar un homicidio involuntario; en el trabajo, es un asistente vigilante y un fiel compañero de holgazanería. Transmite todo tipo de información a través de interfaces comunes y te proporciona un nuevo canal delirante junto con tu monólogo interno: Hay una actualización importante de seguridad en tu cuenta. Te amo y no puedo esperar para verte. Recordatorio: Regresarle la llamada al oftalmólogo. La identidad del asesino de Golden State se reveló utilizando una base de datos genealógica, dijeron investigadores. Tu calificación crediticia ha cambiado. Tres llamadas perdidas de PROBABLEMENTE ES FRAUDE”. Una llamada perdida de EL JEFE DE MI JEFE”.

El teléfono inteligente es la mitad de una relación íntima y complicada, una que jamás pensamos que se volvería tan seria, pero de la que ahora no podríamos deshacernos. Este retrato de insatisfacción parecería sugerir una necesidad —o por lo menos una exigencia— de tener alternativas para los teléfonos inteligentes. Sin embargo, el mercado aún no ha señalado que esté harto de ellos, sino que se están acabando las personas que jamás han tenido uno. Las ventas aún van en aumento, aunque sin tanta velocidad. La demanda evidente aún está creciendo.